jueves, 4 de marzo de 2010

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Te quiero.
Llenás mis días, mis horas, mi sonrisa siempre pegada a tus besos.
Tus ojos dulces, de un color profundo, me miraban, me acariciaban.
Hoy, ya han pasado las horas, los días, y tengo que acostumbrarme a extrañarte, a mis cosas, a mis largas caminatas sin vos.
Vos, qe me llenaste de vida, mi vida de adolescente, mi vida de querer.
Te extraño, miro a la gente buscando un mensaje oculto porque vos estás en mí, en mi sangre, latiendo al mismo ritmo que mi corazón.
Vos me llamás desde algún lugar de la Tierra, y yo siento tu perfume o capas el aire, y la noche tiene tu nombre, y el sol la llamarada de tu sonrisa.
Hoy la ciudad me parece vacía, quisiera caminar, mucho, no detenerme, escuchar tan solo mis pasos.
Te quiero, y el destino nos alejó, pero eso no permitió que te marcharas.
Nos despedimos sin pronunciar palabra, nos fundimos en un nuevo abrazo, el más querido, el que perdura con el tiempo..
Tiempo, suena a ausencia.
Me estremecí en tus brazos, quise hacerme más pequeña aún.
Te quiero y formás parte de mi ser.
Te voy a querer, mucho, muchísimo, tengo todo el derecho que me dan tus ojos en los míos, tu boca en cada particula de mi cuerpo.

Querer es seguramente la meta de cada ser.


2 comentarios:

  1. Y si, si no venimos a este mundo para amar, cuál es el sentido de la vida? No hay sentimiento mas hermoso, estoy segura.
    Estuve leyendo tus posts, por eso me tomé tiempo para comentar. Tenemos una historia parecida en cuanto a padre separados y crianza con los abuelos (yo tampoco se cocinar ni una mandarina! jaja). Pero la diferencia es que yo no se nada de mi papá desde hace ya 10 años. Ah, y tampoco tengo hermanos!
    Muchas gracias por las palabras en mi blog, y espero que nos sigamos leyendo!
    Un besito

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